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PACTO DE MEMBRESÍA

Hacemos un pacto juntos, con la ayuda de Dios, que como extranjeros y peregrinos en este mundo, nos abstendremos de los deseos carnales que batallan contra el alma; que vamos a apartar de nosotros toda amargura, enojo, ira, gritería, maledicencia, y ser amables unos con otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros, como Dios también por el amor de Cristo nos ha perdonado; que vamos a ser honestos y justos en nuestros tratos comerciales, fieles en nuestras responsabilidades, diligentes en nuestro empleo;

Prometemos que vamos a mantener devocionales personales y con nuestra familia, que vamos a educar a nuestros hijos en la Palabra de Dios, a dirigir a nuestra familia en la Adoración y acompañarlos a la iglesia no solo enviarlos; que vamos a tomar tiempo para estar con nuestros hijos; modelar para ellos el fruto espiritual del Espíritu Santo; que vamos a poner a nuestro cónyuge como nuestra mayor prioridad después del Señor, esforzándonos para satisfacer sus necesidades y hacerlos crecer en su fe, esforzándonos constantemente para mantener la unidad en nuestra relación mostrándoles el amor incondicional de Dios;

Prometemos que vamos a hablar de la salvación con nuestra familia, amigos, socios y aquellos que el Señor nos dé la oportunidad; que vamos a ser celosos en nuestros esfuerzos para difundir el evangelio y obedecer la Gran Comisión y vamos a tomar parte en confesar a Cristo delante de los hombres; que según tengamos la oportunidad, vamos a hacer el bien a todos los hombres, especialmente a los de la familia de la fe;

Prometemos que recordaremos de obedecer a aquellos que tienen autoridad sobre nosotros en la iglesia y ser sumisos, de manera que cuando den cuenta a Dios, puedan hacerlo con alegría y no quejándose; pues sabemos que nos hablan la Palabra de Dios y velan por nuestras almas;

Prometemos que vamos a procurar con seriedad mantener en la iglesia la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, absteniéndonos de todo chisme, calumnia y murmuración, buscando el perdón de aquellos a quienes hemos ofendido y perdonando libremente las ofensas de aquellos que han pecado contra nosotros;

Prometemos que vamos a luchar por el avance de esta iglesia; para promover su prosperidad y espiritualidad; para sostener su culto, participar de sus ordenanzas, someternos a su disciplina y aferrarnos a su enseñanza, dando preeminencia sagrada a la iglesia de Cristo sobre todas las instituciones de origen humano, fielmente asistiendo regularmente a los llamados servicios y grupos pequeños;

Prometemos que vamos a servir fielmente a Cristo en un ministerio de la iglesia usando nuestros dones, talentos e intereses; que vamos a contribuir alegremente y regularmente para el apoyo financiero de este ministerio, los gastos de la iglesia, el alivio de los pobres y la propagación del Evangelio a todas las naciones; dando como Dios nos ha prosperado, no de mala gana ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre;

Prometemos que vamos a poner toda la armadura de Dios, teniendo en cuenta que nuestra batalla no es con nuestro hermano(a) en Cristo, y ni siquiera con los hombres impíos e irrazonables, sino contraprincipados y potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra las huestes espirituales de maldad;

Prometemos que vamos a orar unos por otros y por la salvación de los perdidos, y vamos a consolarnos mutuamente en la enfermedad y en el peligro; a ser lentos para ofender, rápidos para perdonar y siempre dispuestos a sacrificarnos por el bien de la conciliación.